FAQ

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1. ¿Cuál es la prevalencia de las Espondiloartritis en España? ¿Y en el mundo?

En España, la prevalencia estimada de las espondiloartritis (EspA) se sitúa entre el 0,5 % y 1 % de la población adulta, lo que equivale aproximadamente a 500.000 personas. A nivel mundial, la prevalencia varía entre 0,5 % y 2 %, según la región, los criterios diagnósticos y la frecuencia del HLA-B27. Esto representa una estimación global de entre 16 y 160 millones de personas con algún tipo de Espondiloartritis en el mundo.

En España, la espondiloartritis axial (EspA axial) afecta aproximadamente al 0,2–0,8 % de la población adulta, lo que es igual entre 84.000 y 336.000 personas. A nivel mundial, la prevalencia se estima entre 0,2–1,5 %, con diferencias geográficas importantes según la frecuencia del HLA-B27.

  • Espondiloartritis axial (radiográfica y no radiográfica).
  • Artritis psoriásica.
  • Artritis reactiva.
  • Artritis asociada a enfermedad inflamatoria intestinal (EII).
  • Espondiloartritis periférica e indiferenciada.

El reumatólogo es el especialista encargado del diagnóstico y tratamiento de la EspA. En función de las manifestaciones, también pueden intervenir dermatólogos, gastroenterólogos, oftalmólogos y fisioterapeutas.

El retraso medio en el diagnóstico es de 6 a 8 años desde el inicio de los síntomas, siendo mayor en mujeres.

Entre las comorbilidades más frecuentes se encuentran las enfermedades cardiovasculares (hipertensión, riesgo aterosclerótico), osteoporosis, uveítis, depresión y ansiedad, enfermedad inflamatoria intestinal, y obesidad.

Además de las articulaciones, puede afectar a los ojos (uveítis anterior), a la piel (psoriasis), intestino (enfermedad inflamatoria intestinal), corazón (valvulopatías, bloqueo AV), y pulmones (restricción costovertebral).

La espondiloartritis axial afecta columna vertebral y sacroilíacas; causa dolor lumbar inflamatorio y rigidez, mientras que la espondiloartritis periférica afecta a articulaciones de extremidades, tendones y entesis.

Dolor lumbar inflamatorio (peor en reposo, mejora con ejercicio), rigidez matutina, entesitis, artritis periférica, fatiga y posibles manifestaciones extraarticulares (uveítis, psoriasis, EII).

La mayoría de los pacientes inicia síntomas entre los 20 y 40 años, siendo una enfermedad de adultos jóvenes.

No existe cura definitiva, pero los tratamientos actuales permiten controlar la inflamación, mejorar los síntomas y prevenir el daño estructural.

  • AINEs: primera línea para dolor y rigidez.
  • Corticoides: uso local o corto plazo.
  • csDMARDs (sulfasalazina, metotrexato): útiles en formas periféricas.
  • bDMARDs: anti-TNF (adalimumab, etanercept, infliximab, etc.) y anti-IL-17 (secukinumab, ixekizumab).
  • tsDMARDs: inhibidores de JAK (tofacitinib, upadacitinib).
  • Ejercicio físico y fisioterapia para mejorar la movilidad y la postura.
  • Educación sanitaria y apoyo psicológico.
  • Dejar de fumar y mantener peso saludable.

Es un gen que codifica una proteína del sistema inmunitario. Tener HLA-B27 aumenta el riesgo de desarrollar EspA, aunque no todas las personas portadoras la desarrollan.

La Proteína C Reactiva (PCR) es un marcador de inflamación medido en sangre. Sirve para evaluar la actividad inflamatoria y la respuesta al tratamiento.

Se considera no controlado cuando hay actividad inflamatoria persistente (dolor, rigidez, PCR elevada o BASDAI alto) pese a recibir tratamiento adecuado. Requiere reevaluar adherencia, comorbilidades y posible cambio terapéutico.

El coste total medio anual por paciente en España es de 11.462 euros, siendo los costes directos sanitarios (fármacos, consultas, hospitalizaciones) la mayoría del gasto y en torno al 33% gastos por costes indirectos (bajas laborales, pérdida de productividad).

La Coordinadora Española de Asociaciones de Espondiloartritis (CEADE) se fundó en octubre de 2003.

Actualmente, 12 asociaciones de pacientes forman parte de CEADE en toda España.

Las enfermedades mentales, especialmente la ansiedad y la depresión, son frecuentes en personas con Espondiloartritis. Se estima que alrededor del 30 % al 45 % de los pacientes presenta síntomas depresivos o ansiosos, porcentajes superiores a los de la población general.

Tradicionalmente se pensaba que afectaba sobre todo a los hombres, pero hoy se sabe que también es muy frecuente en mujeres. En la espondiloartritis axial radiográfica los hombres son mayoría, mientras que en la forma no radiográfica la proporción es similar. Las mujeres suelen tener más retraso diagnóstico y síntomas menos típicos.

A nivel internacional: EULAR Congress y ACR Annual Meeting (EE.UU.). A nivel nacional (España): Congreso Nacional de la Sociedad Española de Reumatología (SER).

Son complicaciones o síntomas que no afectan directamente a las articulaciones sino a otros órganos: afectación ocular (uveítis), intestinal (enfermedad inflamatoria intestinal), de la piel (psoriasis), cardiovascular, renal, pulmonar, etc.

El sobrepeso y la obesidad pueden empeorar los síntomas y la respuesta al tratamiento, además de aumentar la inflamación y el dolor. Mantener un peso saludable mejora la evolución de la enfermedad.

Fumar se asocia con mayor actividad de la enfermedad, peor función física y más daño estructural. Además, reduce la eficacia de los tratamientos biológicos.

El consumo excesivo puede empeorar la inflamación y afectar al hígado, especialmente si se toman fármacos. Se recomienda un consumo moderado o evitarlo.

El ejercicio regular mejora la movilidad, postura, fuerza y estado de ánimo, además de reducir la rigidez y el dolor. Es una parte esencial del tratamiento.

Sí. Las personas asociadas a CEADE suelen tener mejor calidad de vida, acceso a información contrastada y mayor conocimiento acerca de su enfermedad.

El dolor inflamatorio está causado por una inflamación activa del sistema inmunológico. Mejora con el movimiento y empeora con el reposo. Aparece durante la noche con rigidez matutina prolongada (más de 30-60 minutos) y responde a antiinflamatorios.

Los primeros síntomas suelen aparecer antes de los 45 años, con debut más frecuente entre los 20 y 40 años. En algunos pacientes puede comenzar durante la adolescencia.

Sí. La enfermedad no suele afectar de forma significativa a la fertilidad. Sin embargo, es importante planificar el embarazo con el reumatólogo, ya que algunos tratamientos deben suspenderse o ajustarse antes de la concepción.